SOBRE MÍ

domingo, 23 de octubre de 2016

En espiral


UBICÁNDOME 

Llevo varios días dándole vueltas. Y creo que me va a pasar a menudo con este blog eso de pensar más de la cuenta. Mi anterior post fue surgiendo un poco sin tener un objetivo claro en mente,  simplemente quise sacar a la luz toda una vida de sentirme fuera de lugar, inapropiada y poco valiosa, mi proceso, al fin y al cabo. Y fue publicarlo y comenzar a asaltarme todo tipo de dudas. Que mis comeduras de coco no tenían porque interesar a nadie, que eran infantiles y superficiales, o que igual podía parecer que me lo tomaba a la ligera. O que en realidad no estaba hablando de introversión...

Hace unos días me apunté a un grupo de Facebook sobre introvertidos. Es un grupo bastante numeroso y empecé a ver muchísimos mensajes de todo tipo, algunos hablando de ciertas emociones negativas que en principio no son achacables a la introversión, sino a otro tipo de emociones.  Una moderadora publicó algo que me hizo plantearme lo que yo acababa de hacer en mi blog. Decía algo así como que la introversión solo se refiere a la forma en que se recarga la energía y que si odiabas a la gente, tenías ataques de ansiedad, depresión, etc. pues esas emociones eran otra historia, y no introversión. Que la gente se centrara un poquito.

No recuerdo exactamente como lo decía y he perdido la publicación en el mar de mensajes del grupo, pero me llamó la atención y me sentí aludida en cierto modo. Sentí que si alguien llegaba a mi blog pensando que era sobre introversión iba a pensar que ese post no era apropiado, que yo estaba muy perdida, no sé, que no había sido acertado. (Soy consciente de que me monto unas películas increíbles en mi cabeza, y lo más probable es que ni lo haya leído nadie, pero... así soy yo, no rest for the wicked).

Probablemente hay mucho que puedo mejorar en mí, sobre todo muchos miedos que he ido acumulando y muchos de ellos quizá no tengan que ver con la introversión, sino otros rasgos de mi carácter. Pero sí creo que el no haber sido consciente de qué significaba exactamente ser introvertida ha hecho que me vea en situaciones que no eran para mí, llevándome a tener emociones negativas, de inseguridad. Y eso ha ido sumando y creando una imagen de mí en mi cabeza, unos pensamientos que se repiten y una anticipación ansiosa a ciertas situaciones por haber tenido experiencias anteriores negativas.  Así que creo que en cierto modo es normal que muchas veces la introversión arrastre consigo otras emociones.

UNA BRÚJULA

Saber entender mi introversión puede ayudar a saber reconocer qué necesito y qué me hace bien y así puedo intentar evitar ponerme en situaciones que me van a hacer sentir emociones negativas o al menos manejarlas de otra manera, sin hundirme en el ¿pero por qué soy así? de siempre. No es huir o quedarme para siempre en la zona de comfort. Es vivir una vida consciente.

 Hay muchas situaciones que no me gustan a las que me veo obligada y aunque las haya afrontado cientos de veces siguen sin  gustarme y no porque sea capaz de aguantar estoicamente debería de tener que conformarme y apechugar. Estoy en mi derecho de buscar una solución mejor. ¿Estoy siendo débil o cómoda si quiero evitar ciertas situaciones? ¿O estoy siendo consecuente y eligiendo una vida más en sintonía conmigo? ¿No es eso a lo que todos deberíamos aspirar, a construirnos la vida que mejor vaya con nosotros? Eso es lo que nos hace seres pensantes, que somos capaces de buscar soluciones a nuestra medida. A nuestra medida, aunque estemos dentro de una sociedad con sus propias tendencias o preferencias, pero hay que buscar nuestro hueco de libertad personal y hallar la forma en la que adaptarnos para sobrevivir.

Leí en algún sitio, creo que fue en el libro de Susan Caine, Quiet, The Power of Introverts, que la introversión no podía ser algo tan malo si el ser humano no había desechado esa característica en su evolución.  Probablemente aporta un equilibrio necesario, otra perspectiva que ayuda, al igual que la personalidad extrovertida,  a progresar como sociedad.  Es necesario ver las cosas de otra manera para llegar a conclusiones distintas. Y sin embargo yo me choco muchas veces con un muro porque me empeño en hacer las cosas de la manera aceptada, la que veo en mi entorno, la que parece ser más "sensata".

Quiero utilizar la brújula de mi introversión para encontrar ese camino que se me resiste. A ver dónde podemos llegar.



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