SOBRE MÍ

lunes, 20 de febrero de 2017

Lanza los dados

Si alguien quiere resultados distintos tiene que empezar a actuar de manera distinta.  No es fácil huir de uno mismo. Al final somos la suma de unos hábitos, unos pensamientos recurrentes y unos valores que elegimos de guía. Y si no cambiamos esa esencia es difícil que logremos resultados distintos.

A veces nos proponemos salir de esa zona de confort y para mí suele ser como ir metiéndome en el agua poquito a poco para ir haciéndome al frío. Y a lo mejor me quedo a medias, avanzo un poco, retrocedo, pero no me da la impresión de que nada cambie mucho. No me alejo demasiado del bordillo y llevo mi flotador, que tampoco hay que arriegarse mucho.

Hace unos años, en alguna de mis crisis existenciales, me encontré con El hombre de los dados de Luke Rhinehart. Esta "autobiografía"(forma parte del misterio si es real o no) nos plantea cuál podría ser el resultado de dejar las decisiones que tomamos en manos de un dado. Desde luego, si querías resultados distintos...

Es una especie de experimento y tal como nos lo plantea el libro, una gamberrada provocadora (los dados llevan al protagonista a violar a alguien, por ejemplo) pero no deja de tener su interés y tiene mucho que ver con la premisa de muchas religiones o filosofías. Destruir el ego. Abandonar la ilusión de que uno puede controlar su vida y dejarse en manos del azar. "Morir" para empezar a vivir.

Al final, la evolución de las especies no deja de ser una cuestión de azar.

Los dados nos podrían permiten descubrir y cumplir sueños que ni siquiera sabíamos que teníamos. Nos liberan de la necesidad de control, orden o intencionalidad y abren paso a la espontaneidad y al azar. Nos permitiría poder sacar a la luz las múltiples personalidades que todos albergamos de algún modo pero que reprimimos y nos podría ayudar a crecer, y a ser menos inflexibles.

El sistema sería algo así:
- Hacer una lista de seis posibles actuaciones y asignar a cada una un número del uno al seis. O menos y asignar a cada una varios números.
- Incluir solo opciones que estés dispuesto a asumir pero diferentes entre sí.
- Incluir algunas ambiciosas, locas, impropias de ti y que por tanto puedan cambiar en algo el rumbo de tu vida.

Las opciones pueden estar relacionadas con lo que vas a hacer (¿Playa o ciudad?, ¿la montaña o el mar? ¿Cine o televisión? Y si es cine, ¿de acción o comedia de amor?) o también con la forma en la que vas a actuar. Por ejemplo, hoy voy a actuar optimista y entusiasta con todo, todo el día sonriendo o voy a quejarme de todo a todos o voy a ir alternando e ir cambiando cada 20 minutos de actitud rollo bipolar...  

Va totalmente en contra de la idea de vivir una vida más consciente, ya, pero en realidad las opciones no dejas de elegirlas tú así que tampoco es un total despropósito. Muchas veces nos esforzamos en tomar las decisiones correctas y aún así nos acabamos arrepintiendo. Pasado el tiempo ya no somos la misma persona, no estamos en las mismas circunstancias y lo que pensábamos que nos haría feliz no lo ha hecho. Dejar a los dados una decisión importante puede parecer una irresponsabilidad y sin embargo, quizás tengamos prácticamente las mismas garantías de que vaya bien que si la tomamos conscientemente.

De todos modos, siempre he pensado que nunca funcionaría para mí, al menos para decisiones trascendentes, porque o no haría caso o sería demasiado conservadora en mis opciones. Nunca he sido de dejarme llevar. Pero resulta tan tentadora la idea de no cargar con esa responsabilidad, de poder delegar, de no tener que justificarse a cada paso. Al final es un deseo de despreocupación, de volver a la infancia y que nos digan lo que tenemos que hacer y seguir el camino marcado.

Yo no fui, fueron los dados :)

El otro día tiré los dados. Fue una pequeña incursión en el mundo aleatorio. Decidí algo tan relevante como qué hacer antes de acostarme. Por hábito hubiera acabado poniéndome un episodio de Las chicas Gilmore así que me propuse cinco opciones más para no actuar por inercia y pasar a hacerlo por...impulso de los dados... En fin.
Opciones tan arriesgadas como: irme a dormir del tirón, leer, ordenar mi escritorio (esta sería la impropia de mí), escribir o empezar a ver una película. Salió ver una peli y me dormí a los 10 minutos... Gracias dados.

Igual decidirán por mí qué me pido la próxima vez que vaya a un restaurante, qué zapatos me pongo o qué foto pongo de perfil en el whatsapp... Estoy así de loca. 

O en realidad creo que los voy a dejar a cargo de mi vida social. Van a decidir si salgo o no. Si me apunto al plan o paso. Por inercia suele ser pff, pereza, así que juguemos un poco. Ahora, si me marcho pronto o no ya lo decidirá mi batería :P 

Anda, he descubierto que Siri tira los dados por mí si se lo digo. Quizás Siri podría decirme qué hacer también...

¿Qué dejarías a los dados decidir por ti?


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