SOBRE MÍ

martes, 20 de diciembre de 2016

Haz lo que yo diga, pero no lo que yo haga


No tengo hijos. Pero la gente a mi alrededor empieza a tenerlos. Tengo sobrinos y trabajo con niños así que me relaciono con ellos, veo como son y como desde muy pequeñitos tienen unas personalidades bastante reconocibles. Unos son más responsables, otros son más inmaduros. Unos tienen las cosas muy claras y otros no tienen ni idea de lo que quieren. Pero dentro de las diferencias hay muchas características que les adjudicamos a los niños en general. Muchos "fallos" que achacamos a su inmadurez  o a que no se les está educando bien. Y en esto de como educar a los niños quien más y quien menos tiene un punto de vista, opina que esto mejor así o que esto no se debe hacer nunca. Vemos una actitud y tomamos nota mental de como reaccionaríamos nosotros a ella.

No voy a hablar de niños y su educación. En realidad al observar sus actitudes y reacciones no puedo evitar pensar en los adultos o bueno, en mí y algún que otro adulto como yo,  y en como criticamos y nos exasperan actitudes que nosotros también tenemos.

Soy una adulta. Soy independiente, tengo una vida funcional a simple vista y supongo que cumplo los requisitos para ser incluida en ese grupo. Y sin embargo no me siento como tal. No sé en qué momento se supone que ya di el salto pero a veces tengo la impresión de que me quedé en la adolescencia. Y aunque yo también me queje, también me reconozco.

Nos quejamos de que los niños están sobreestimulados, tienen demasiadas opciones de ocio y no son capaces de concentrarse... ¡Hola Internet!

Nos quejamos de que no son capaces de enfrentarse a la frustración y abandonan a la primera dificultad... ¡Hola procrastinación!

De que se quejan demasiado... ¡Hola blog mío!

De que echan balones fuera cuando se les piden explicaciones...¡Hola excusas!

De que se esfuerzan lo justo para ir tirando... ¡Hola mediocridad, contigo no puedo fallar!

De que no escuchan. No hacen caso. Cuantas veces hay que repetírtelo...(Cuántas veces me lo repito).

De que no tienen empatía...¡Hola querido ombligo!

De que solo se esfuerzan si hay un premio a la vista...o un castigo

Y nos dice el sentido común, y la supernanny, que a los niños hay que ponerles límites. Esperar que un niño sea lo suficientemente responsable para ponérselos solito es un acto de fe (aunque existen niños extrañamente responsables). Y asímismo yo también echo en falta límites. Soy una adulta, nadie viene a ver si he hecho mis deberes, a decirme que paso demasiado tiempo con el ordenador o que me coma la fruta. Ya consideran que yo sé lo que me hago y confian en mi criterio. Lo lógico. Y sin embargo yo me siento a menudo un fraude. No soy una persona completamente irresponsable. Cumplo cuando dejar de hacer algo va a perjudicar a otros, pero conmigo misma no tengo tantos miramientos. Me dejo tirada bastante a menudo.

Y ¿cuál es la solución? Cuando yo me siento fuera de control, cuando no estoy cumpliendo con lo que me prometí que haría, con el plan previsto, con lo que se supone que va a ser mejor para mí. Pues nada, me echo un sermón. Me regodeo en ver todas mis faltas, en decirme que no voy a llegar a ningún sitio. Que tú verás lo que haces, que eres la única perjudicada... Ya me lo sé. Ya lo he oído antes. Y no es que no me afecte pero aguanto el chaparrón, a lo mejor hago un tímido intento de cambiar las cosas... pero al final nada cambia demasiado.

Y eso es justo lo que pasa con los niños. Nos hartamos de decirles lo que deberían de hacer, como deberían ser y por mi experiencia, funciona bastante poco si no va acompañado de algún tipo de acción.
 No tengo las respuestas, no sé cuál es la mejor manera, la infalible. No voy a entrar en teorías pedagógicas. Pero la charlita doy fe de que no funciona. a largo plazo al menos. Y si les preguntas te describirán paso a paso lo que deberían hacer y como. No se trata de que no se sepan la teoría, la han oído demasiadas veces...

Y a mi definitivamente mi propia charla no me funciona. Y  sin embargo, erre que erre. Me sé la teoría. Y dedico tiempo reflexionar sobre todas estas cosas. Y esta indisciplina me está fastidiando. Me está perjudicando. Me veo a menudo atrapada en la autocomplacencia. En el hacer lo justo para ir tirando. Hay un insulto que siempre me ha parecido muy jodido, decirle a alguien que tiene la inteligencia justa para pasar el día. Y a veces me siento así. Sin hacer lo que me va a llevar a avanzar hacia algún sitio, a cambiar cosas. Hago lo justo para que no se me venga abajo lo que tengo. Al menos no hoy. Pero a la larga, no me estoy haciendo ningún favor.

¿Cómo te puedes poner límites y asegurarte de cumplirlos? Cuando me digo solo esta vez, mañana ya cumplo. Solo un ratito. No tiene tanta importancia... Soy una pusilánime conmigo misma y así de malcriada estoy saliendo.

He oído hablar de la figura del "accountablility partner". Sería alguien a quien rendir cuentas. Alguien con quien puedas compartir tus objetivos y las acciones que crees que debes tomar para conseguirlos. Alguien con quien puedas desahogarte pero sobre todo alguien que se va a interesar por saber si estás cumpliendo o no. Esa figura de autoridad que echamos en falta, quien nos ponga los límites. Y a veces el simple hecho de que no quieras decepcionar a esa tercera persona ya basta para que te pongas las pilas. Y también puede ser la persona encargada de imponer la sanción si no consigues cumplir con aquello que te habías propuesto.
Me resulta interesante. Por un lado entiendo que haya gente que vea un poco triste que uno no sea capaz de ser responsable por uno mismo. En fin, puedo sentirme culpable y fustigarme o puedo reconocerlo y buscar una solución que me pueda ayudar. Porque pensar que puedo, que mañana empiezo y que soy fuerte... ya lo he probado, no es suficiente, y pensar que otro día lo voy a pensar más fuerte sin hacer nada nuevo no es probable que me traiga resultados distintos. Tendré que probar a hacer algo nuevo. Y después de lloriquear por aquí un rato esto es lo que se me está ocurriendo.

Pero ¿quién podría interpretar ese papel para mí? La verdad es que no quiero encasquetarselo a nadie de mi vida real porque... creo que la principal razón es que me da vergüenza y porque tampoco querría ser una carga para nadie o que esto pudiera afectar de algún modo a nuestra relación. No sé, no veo a nadie ideal para eso en mi entorno. Estaría bien que existiera algún tipo de foro en el que se pudiera encontrar a alguien dispuesto o que fuera recíproco. Seguiré investigando.

He estado pensando hasta en qué castigo me podría imponer. Algo que tuviera que cumplir, y se pudiera comprobar. Hasta ahora se me ha ocurrido el tener que comprar algo que me fastidiara comprar. Como un libro escrito por alguien a quien deteste y sea totalmente contrario a mi forma de pensar. Que estuviera dándole dinero a esa persona... O tener que publicar una foto mía horrible en las redes sociales... O cortarme el dedo meñique... jaja. Seguiré pensando, modo masoca on.

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