SOBRE MÍ

jueves, 9 de marzo de 2017

Ir a contracorriente

A veces nos da por algo. Descubrimos algo nuevo y por lo que sea nos engancha y nos convertimos a la nueva "religión". Y nos empieza a definir. Ahora soy x y lo llevo por bandera, y hago proselitismo, y me pongo a la defensiva. Y otros me atacarán o se mofarán y dirán que qué pesaditos y uno elegirá ser condescendiente o contraatacar. Y así parece que muchos vamos por la vida, buscando el mejor club al que pertenecer orgullosamente. 

Últimamente me llama mucho la atención en las redes sociales. Especialmente en Facebook. Se ve muy bien por donde va cada uno con sus Me gusta y lo que comparten. Y con sus comentarios tirando a los que no comulgan y paradojicamente haciendo burla de su vehemencia con igual vehemencia. Haters por aquí, haters por allá. 

En cualquier caso siempre me da que pensar cuando me descubro a mí misma en esa tesitura. No, yo no entro en el juego, no polemizo, no ataco. Pero por dentro sí que lo pienso. Sí que leo con la ceja levantada todo lo que no va a priori conmigo y con complacencia lo que coincide con mi punto de vista. Sí que confieso mirar por encima del hombro a veces o sentir resentimiento cuando se hace burla acerca de lo que yo he considerado correcto. Y no me gusta esa sensación pero a la vez me gustaría que me resultase más fácil aceptarla y caer en ella. Ser más "humana", ser voluble, ser apasionada y no ser tan analítica todo el tiempo. Pero no sé hacerlo. Me pongo demasiado fácilmente en el lugar de los demás.

Viene esto al hecho de que leí un texto en el que hablaba de que la felicidad tenía mucho que ver con sentir control sobre lo que estás haciendo. No tanto en el destino al que puedas llegar sino en que entiendas y seas capaz de gestionar lo que haces. No tiene que ser un camino fácil o placentero. La clave podía ser el control. Y eso me hizo pensar en los "sacrificios" que a veces hacemos cuando creemos que son necesarios, y en como algunas personas no los entienden, no asimilan que puedas estar dispuesto a eso y sin embargo tú lo haces felizmente cuando sientes que tienes control y que te está proporcionando un viaje tranquilo y seguro. Igual no llegas a donde pensabas pero tienes el control. 

A ver si me explico que me estoy enmarañando . Uno de esos "caminos" que he transitado últimamente tiene que ver con la nutrición. Es un tema de moda últimamente. Hay muchos enfoques y diferentes "teorías" con sus seguidores y detractores. No es mi intención hacer un publirreportaje de una determinada dieta. Que yo por lo que he leído y experimentado me haya inclinado hacia un tipo de alimentación no me proporciona ninguna autoridad para hacerlo. No soy científica, no sé si es correcto, no tengo las pruebas. No sé si es la mejor opción por lo que no me siento cómoda promocionándola, a no ser cuando alguien me lo pide expresamente. Pero sí puedo decir que a mí en un momento dado me vino bien y me ayudó a cambiar hábitos que no había realmente elegido sino que simplemente seguía porque era la costumbre. Y me gustó tomar el control y elegir. Y de vez en cuando la gente, si le explicas, te mira raro y te preguntan que por qué, que qué te pasa o que por qué te complicas la vida. Que si no echas de menos comer esto o lo otro. Que ellos no podrían. O ves chistes acerca de los pesaditos de que no se coma esto. Que si es una moda borreguil de pijos, que si magufo y otras historias. Y aunque no es que me enfade y que el que esté libre de pecado que tire la primera piedra... sí que a veces me planteo que ese rechazo cuando alguien hace algo por "mejorarse" es un tanto chungo. Vale que no estés de acuerdo, que tú no lo harías, pero si sabes que el motivo por el que alguien hace algo así es porque siente que le hace bien, y no necesariamente para restregarte que tú no lo hagas o que seas peor (algún capullo pesado habrá, no digo que no),  por qué esa necesidad de "ridiculizar".

Bueno, a ver, que iba hablar del control y me disperso. Creo que cuando nos "enganchamos" a algunas de estas ideas una de las principales razones es sentir que controlamos ese aspecto de nuestra vida. Yo no siento que me sacrifico si renuncio a comer determinados alimentos como cereales o azúcar. De hecho la sensación de tener control sobre lo que elijo comer me da una satisfacción mayor que el placer efímero de comerme una oreo bañada en chocolate blanco o una tostada, por ejemplo. Y no es que no me guste su sabor pero creo que no me va a ir bien, sé que puede hacerme perder el control y cuando renuncio o elijo otra alternativa no me siento mal, al contrario. Y también sé cuando permitírmelo y tampoco sentirme mal por ello. 
Me creo mis propias reglas y me siento satisfecha cuando las sigo. Y lo esencial aquí creo que es que yo me he creado esas reglas basadas en unas creencias. Mis creencias pueden estar equivocadas o puede que cambien con el tiempo, pero ahora mismo son mi "brújula". Y no me garantizan nada, sé que no me hacen inmune a la enfermedad o a envejecer. Pero es lo que decía, me siento bien ejerciendo el control, independientemente del destino final. Y siento que estoy al menos conduciendo con cuidado. (Evidentemente todo desde el sentido común... que me he leído y no quiero que se confunda con un control que lleve a desorden alimenticio ni con ortorexia)

 Así que yo me propongo ser más tolerante ante algunas de estas cositas por la que nos da cuando nos sentimos mal o buscamos un cambio, esas que se salen de lo establecido y parecen poner nerviosa a alguna gente. Si te da por hacerte un Marie Kondo, por hacer yoga, por crearte tu rutina de las mañanas, por el reiki, por renunciar a tener móvil, por usar flores de Bach, por comprar superalimentos, por usar cristales, por hacer crossfit, por tener un bullet journal, por meditar, por no comprar, por comprar orgánico, por la ecología, por no usar desodorante, por el feng shui, por el budismo,  por seguir una dieta paleo...  está bien si te ayuda. Está bien si recuperas cierto control en tu vida que necesitas. Y sé que meter todo lo anterior en el mismo saco no te habrá gustado. ¿Varios levantamientos de ceja? ¿No comulgas con algo? Claro, ni yo, pero ahí está la cosa, en saber respetar, por mucho que a ti te parezca que no tiene sentido. Si a alguien le sirve (y de nuevo, si entra dentro de lo medianamente razonable)... recuerda que a ti nadie te obliga a creerlo o hacerlo. A lo mejor un día miras atrás y ya no comulgas con alguna de esas ideas tampoco pero es que esa es la vida, avanzar. Piensa en el chándal de táctel ;P

Yo estoy cansada de avergonzarme y sentir que debo justificarme ante los adalides de la "normalidad".  Y veo la contradicción porque creo que me he estado justificando todo el rato pero no sé, cuando escribo acabo queriéndome adelantar a cada contraargumento que se me ocurre. No sé evitar eso. Ya lo dije. Y a veces me "controlo" demasiado. Y no pasa nada, venga.






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