SOBRE MÍ

viernes, 18 de enero de 2008

Acción

De entre todas las cosas que quiero cambiar, mejorar, erradicar de mí, no sabría por cual decidirme primero. Está visto que el propósito de cambiar todo en general, querer ser una versión mejor de mí no ayuda nada. Debo concretar, pero ¿por dónde empezar?

He pensado que puedo ponerme un reto para cada semana e ir escribiendo si lo cumplo o no y cuáles son las razones que hacen que me resulte tan imposible cumplirlo.

Normalmente pensamos que somos incapaces de hacer ciertas cosas y lloriqueamos: "Es que no sé hacerlo. No soy capaz. Simplemente no soy el tipo de persona que hace esas cosas..." Una excusa como cualquier otra para evitar la situación de ansiedad que nos causa el hacerlo. Si nos viéramos realmente obligados a hacerlos, si alguien pusiera una pistola en nuestra sien, vaya si lo haríamos.
Entonces, si deseamos hacerlo, si pensamos que nos va a hacer bien, si nos sentimos realmente mal por no intentarlo siquiera creo que deberían pesar más las razones para hacerlo que el miedo que nos paraliza. Quizá la primera vez no salga bien, quizá realmente no estemos muy bien equipados para esa determinada habilidad, del tipo que sea, pero no se trata de ser los mejores, al menos en mi caso. No necesito destacar, solo quiero sentir el placer de hacerlo, los resultados, por lo menos ahora mismo, son lo de menos para mí. Quiero al menos, que de entre todas las cosas que me puedo reprochar a lo largo del día no esté la de no haberlo intentado.

Teniendo en cuenta mi poca práctica en menesteres de tipo social empezaré poquito a poco. Pasar de 0 a 100 no creo que sea lo más inteligente. Iré despacio pero segura.

Después de toda la parrafada no se me ocurre cuál puede ser el reto...

Bueno, creo que para empezar me voy a poner un reto conmigo misma (bueno, así serán todos pero en este sólo participaré yo, no tendré que interactuar).
Me propongo organizarme mejor mi día a día. Muchísimas veces acabo haciendo cosas que realmente no deseo hacer, que no haría en mi mundo ideal, que no haría mi yo ideal, cosas de las que me avergüenzo y luego no querría contar a nadie (si realmente pienso que no debería hacerlo ¿por qué lo hago? o quizá no quiero que otros lo sepan porque son ellos los que piensan que no debería hacerlo... y hablo de tonterias, nada malvado o realmente inmoral) En cualquier caso, muchas veces me dejo llevar por la desidia, por la apatía y me quedo en mi autocompasión tranquilita, sin verme obligada a hacer nada que me suponga un esfuerzo.
Pues eso está muy mal! Ya me he demostrado alguna vez que cuando hago lo que creo que debo hacer me siento mejor, pero me cuesta mantenerlo porque siempre acaba pasando algo que hace que me sienta mal conmigo misma y me vuelve a hundir en el agujero. Pues bien, debo ser fuerte y controlar mi mente, dejar los pensamientos negativos fuera y seguir con mi vida. Creo que me lo merezco, no me merezco ser una piltrafa, todo el día en el sofá lloriqueando y viendo telebasura. ¡Basta ya! Se acabó la autocompasión, por inútil, por aburrida, por mala pécora, te destierro de mi vida.

No hay comentarios: