viernes, 14 de octubre de 2016

Tímidos del mundo uníos

Ser introvertido. ¿Qué implica? ¿Es una patología? ¿Es una característica más? ¿Es una putada?
Últimamente me he estado empapando del tema y tengo la impresión de que se acerca una revolución. Tímidos del mundo uníos...aunque sea cada uno desde su casa. 

Soy una persona reservada, callada, tímida... y pensaba que en eso consistía ser introvertido. Sin embargo ser introvertido abarca muchas otras características. De hecho, hay introvertidos que no son necesariamente tímidos o inseguros. 
La introversión se refiere en su definición a la forma que tenemos las personas de recargar nuestras baterías, de recuperar energía. Los extrovertidos necesitan estimulación, tienen una preferencia por rodearse de gente, por las actividades sociales. Viven hacia fuera. Los introvertidos por el contrario necesitan cierta intimidad,  y mirar hacia dentro ya les puede suponer suficiente estímulo. No debería suponer tanto problema, pero vivimos en un mundo de supremacía extrovertida y los introvertidos nos hemos sentido no aptos y nuestras necesidades son a menudo cuestionadas y menospreciadas.

No pretendo en este blog publicar artículos específicos, científicos o didácticos sobre este tema. Aunque me interesa y he leído mucho sobre ello, no soy una experta y no aspiro a ofrecer datos concretos, citar fuentes de información o divulgar conocimiento. Nunca he tenido una mente muy organizada y no soy tan osada. Sin embargo sí querría hablar desde mi experiencia y comentar los datos que me resultan interesantes y conectarlos con mi día a día. Vaya, que esta no va a ser una guía oficial de viaje a la introversión sino un diario de mi propio viaje e impresiones. 

¿Y para qué? Pues a veces me sobrepasa toda esa marabunta de ideas en la cabeza y quizá me venga bien ir  desliando la madeja y soltando lastre. También reconozco que me gusta leer blogs y encontrar gente con la que me siento identificada y si ocurre la casualidad casual de que alguien encuentre este blog y se sienta menos solo y menos bicho raro pues genial.  Y si consigo hablar de mí misma aunque sea por este medio, también será un avance.  Total, que otro blog más. 
Siento esta introducción en la que siento que realmente no digo nada pero es lo que me ha salido para empezar. Ya me estoy justificando...en fín, espero ser capaz de despegar y que se me oiga desde el asiento de atrás. 



jueves, 6 de octubre de 2016

Back in the backseat


Sigo viajando en el asiento de atrás. Estoy bien aquí. No todos queremos conducir. O solo nos apetece hacerlo cuando sabemos que el viaje va a merecer la pena o no hay más remedio. Y no pasa nada.
En esas estamos, en intentar convencernos de que no pasa nada, todos tenemos sitio en este viaje y nos lo merecemos. Cada uno se lo gana a su manera.

Comienzo una nueva etapa de este diario personal en el que básicamente he descargado lo que bullía en mi cabeza. Ese es mi único objetivo, ordenar mis pensamientos, asimilar todo lo que voy aprendiendo en mis paradas y evitar que todo se pierda como lágrimas en la lluvia. Soy una viajera solitaria pero disfruto de las historias de otros viajeros y si alguien se cruza en mi camino y se puede llevar aunque solo sea unas palabras de consuelo o un empujoncito habrá merecido la pena ponerse en la carretera.


jueves, 6 de marzo de 2008

Concesiones

Dejo de escribir aquí y de preocuparme sobre qué poner o de visitar ningún otro blog hasta julio. Me propongo estudiar y dejar el perreo que me sobreviene ante cualquier excusa, como la de ir de link en link... es contraproducente y yo ahora mismo debo ser una máquina de almacenaje, todo lo inútil fuera.

También me concedo un tiempo de descanso de mí misma. Estoy cansada de dar vueltas sobre mi cabeza esperando encontrar la salvación. Voy a pensar en positivo lo que significa básicamente no pensar en mí o crearme un nuevo yo y créermelo... o mejor dejaré la mente en blanco siempre que no esté estudiando.

Opositaré con todas mis fuerzas y empezaré a creerme que tengo alguna posibilidad de aprobar y ser una mujer de provecho.

Saludos y hasta luego.

martes, 19 de febrero de 2008

Como un fan


¿Es esto hacerse mayor? ¿Qué significa el hecho de que ya no me emocione por un grupo de música, que ya no escuche un disco una y otra vez, ni busque fotos para ponerles caras e incorporarlos a mis fantasias, ni me intente reconocer en sus vidas? Ni que suspire por ningún actor, ni me flipe ningún tipo de trilogía, ni tenga ningún libro de cabecera con el que responder sin dudar a la pregunta de cuál es mi libro favorito... Supongo que he perdido la ilusión a fuerza de pasarme la vida señalándome con el dedo cada vez que me salgo un poco del tiesto. ¡Ridícula! me digo cada vez que no recibo la respuesta que esperaba a mi euforia por algo. O quizá me he hecho mayor... y me he convertido en la persona más triste que conozco.


Quiero volver a ser una fan.

miércoles, 13 de febrero de 2008

¿Feliz en la burbuja?


Últimamente me he obsesionado con analizar todos mis comportamientos y pensamientos, con buscar en todas partes reflejos de lo que siento o hago. Mal de muchos consuelo de tontos, supongo.

¡Oh, me identifico con ese personaje, en este libro de autoayuda me definen perfectamente, el que escribe este blog me comprendería...! Se supone que hago todo eso porque quiero encontrar una luz, pienso que de repente voy a leer algo que me va a iluminar, a cambiar la vida... pero empiezo a pensar que quizá no es eso lo que busco.

Quizá no quiero que las cosas cambien. Quizá en el fondo me gusta sentirme como un bicho raro porque me empeño en pensar que eso es lo único que me hace especial, aunque sea de una forma patética y de bastante pena. Pero yo sé que a pesar de callar, de pasar desapercibida, de vivir en mi nube y echar a empujones a todo aquel que quiera subir, yo sé qué está pasando... y eso al final me consuela. Soy como una de esas personas que maltratan a otras para luego cuidarlas, ese síndrome que sale de vez en cuando en las series de médicos. El círculo de la autocompasión es así. Algo no sale como tú querías, te dices lo estúpida que eres, te hartas de llorar para después tener una sensación de calma, de mañana será otro día, de como ahora me siento mal no soy capaz de hacer nada así que no voy a hacer nada, y así sucesivamente. Y te propones cambiar pero no cambias nada, una vez que pasó el mal rato te engañas pensando que vas a intentar que no te vuelva a suceder... pero no haces nada, nada cambia.

El mundo me parece tan hostil, yo me siento tan minúscula. Siento que no sé por donde empezar y me quedo en mi burbuja. Mi burbuja cambia de color según el día. Casi nunca tiene invitados y hay lugares descascarillados, recuerdos de pasajeros deseos de libertad. A veces alguien intenta entrar pero llevo años ideando cómo evitar a esos intrusos y ya ni aunque sean bienvenidos los dejo entrar. Pero me siento segura.


¿Por qué alguien no me da una buena hostia ya?